Había una vez, una hermosa
jovencita, que
acariciada por los suaves y
cálidos rayos de sol de media tarde; descansaba
placidamente sobre un lecho de piedra. La escena recordaba a la bella durmiente, en espera del beso liberador del
príncipe.
Acertaron a pasar por el lugar, una treintena de
participantes de un
photowalk; que con sus
cámaras en pausa, se
dirigían a la clausura del mencionado evento.
Y
ocurrió... lo que tenia que ocurrir.
Activados por un
único resorte y a la voz del disparen mas silencioso del mundo; tirotearon un
clic tras otro, a la bella joven; que ajena al revuelo organizado a su alrededor,
seguía inmersa en su sueño.
Y esta fue mi recompensa.