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Si deseas que la magia te sorprenda aún más, pincha sobre la foto en cuestión y… retírate un poco, no me responsabilizo de sus efectos. Gracias



viernes, 28 de enero de 2011

¡ MALDITOS ROEDORES...!

¡Malditos roedores…!
Para tu desgracia, te comunico que el tiempo esta a mi favor; por algo dicen que tengo siete vidas. Y aunque también dicen, que la curiosidad mato al gato; lo mío no es tal, es un afán desmesurado de encontrar nuevas emociones en mis vidas y “jugar” contigo.
¡Ya…!
Pero no entiendo nada, yo solo soy un simple ratón de ordenador. Te aconsejo que localices al Ratoncito Pérez y si puedes, intentes hincarle el diente.

jueves, 20 de enero de 2011

MAÑANAS DE PRIMAVERA

Te levantas a la 6,30 de la mañana y el nuevo día todavía tiene el amanecer perezoso. Comienza la semana y la rutina del trabajo se apodera de nosotros. El miércoles, tomas un respiro; pues sabes que en nada tienes el merecido descanso.
Y llega el tan ansiado sábado. ¡Fuera despertador; a dormir a pierna suelta!
Son las 8,00 – 8,30 y una particular luz irrumpe en el salón, desplazándose lentamente sobre la pared del pasillo y haciendo sombras chinescas con las plantas.
Cada fin de semana, las mañanas de primavera acompañan mi despertar

martes, 11 de enero de 2011

EL TRUCO

Y los minutos pasaron y tras de si; fueron las horas y juntas funden un día y entre siete una semana y con cuatro de lo mismo; día arriba, día abajo; otro mes que se nos marcha. Y con doce un año y va…; y va y se nos escapa.
Y nada tiene que importar, pues… la vida es sueño; ya lo dijo Calderón.
Y el truco. El truco no despertar.
Que todos tus sueños se cumplan. Nunca dejes de soñar.

domingo, 2 de enero de 2011

PAPÚA

Hace ya muchos años, en un parque de ciudad; se plantaron para su embellecimiento, una serie de palmeras de vistosa hechura.
De la mano de un jardinero, nunca les falto mimos y cuidados especiales; su proceso de crecimiento era de lo mas normal, altas, esbeltas etc. etc.; salvo una de ellas, que de manera extraña se atrasaba en altura y engordaba en exceso.
El resto de las palmeras se reían y siseaban al viento sobre su aspecto; al tiempo que arrojaban sobre ella, los restos de hojas secas.
Un día, el jardinero; bajo una maraña de ramas, descubrió algo maravilloso. El patito feo de las palmeras se había transformado en una talla; pues, aun siendo de la familia, no era una especie autóctona y siempre añoro con fuerza su querida tierra Papúa. Hoy en día, es la más querida y visitada del lugar.