El tiempo vuela, como las nubes, como las naves, como las sombras; es un no parar. Tal es así, que ya estoy de vacaciones otra vez. Nos vemos a la vuelta; claro que, según como pasa el tiempo, no será nada.
Algunos decían de el, que tenia un corazón de piedra; otros, sin mas; que un enorme corazón. La hermosa realidad, es que era un donante (quizás, no tantos como quisiéramos) de órganos y su cuerpo; una gran fabrica de vidas.