De exquisita transparencia, con destellos de cristal; como lo son las vidrieras de la mejor catedral.
Un verdejo semidulce, con sabor a calle ancha, y a rincones que seducen, de una ciudad señorial.
Fresco, cálido, sedoso; persistente, equilibrado; en su punto de goloso y en boca, todo un regalo.
Su nombre, Culminación; Valdevimbre, su lugar; otro más de los tesoros que no te defraudaran.
Aquí te dejo la llave, de un Reino por descubrir; espero que te la lleves, todo lo podrás abrir.
Vive y bebe moderado; mi cata es de corazón y aunque, solo sea de paso; no dejes de ver León.

